Creyendo en el amanecer
Hace unos días estuve en una cena de Acción de Gracias en la que cada integrante de la familia compartió por qué estaba agradecido. Yo les dije que no podía dejar de dar gracias por este año. Me cuesta creer todo lo que estoy viviendo hoy, pero también recuerdo que, hace unos años, me costaba creerlo.
Estos últimos años han sido los peores de mi vida.
A mi corta edad, estoy convencida de que pocas cosas duelen tanto como la pérdida de una madre.
Me costaba creer que era yo quien estaba viviendo esa realidad. Siempre había momentos difíciles en los que me decía: ¿Cómo vas a creer que a ti te tocó vivir esto?
Sé que tus desiertos se sienten iguales. Sé que cuesta creerlos, que te generan más dudas que respuestas, que te hacen perder la fuerza y la fe.
Sé que a veces el dolor es tan grande, que es increíble aceptar que estás viviendo eso.
Me costó aceptar esa realidad. De hecho, hay días en los que me cuesta más que otros ser consciente de haber vivido momentos tan llenos de dolor.
Hoy, tres años después, estoy escribiendo esto desde un avión que me lleva a empezar a vivir, estoy convencida, los mejores años de mi vida.
Y volví a la misma pregunta. Tomé una foto y, dentro de mí, volví a pensar:
¿Cómo vas a creer? Que estás trabajando en tus proyectos mientras ves el cielo desde la ventana de un avión. ¡Cómo vas a creer que sí se pudo! Que lo estamos logrando.
Y aunque me sigue costando creer que fui esa persona que tuvo que atravesar un desierto complicado y que ahora vive con esa realidad, aunque a veces sigue siendo difícil, estoy convencida de que todo pasa.
El dolor pasa.
La angustia pasa.
Las dudas pasan.
El miedo pasa.
El desierto pasa.
Y vas a llegar al mar, a ese atardecer. Vas a cumplir ese sueño. Vas a volver a sonreír.
La marea baja, y vas a empezar a vivir los mejores años de tu vida.
Porque estoy convencida de que no hay mal que por bien no venga, que la vida nos prepara para algo mejor, que todo tiene un propósito y que todo se acomoda.
No sé qué otros desiertos me deparen, pero me aferro a la promesa de que cada noche oscura tiene su amanecer.
Mi oración para ti hoy es que creas que lo mejor está por venir, que tu corazón encuentre la paz y que pronto puedas disfrutar de ese paisaje que será mejor de lo que alguna vez pensaste.