Soy fan de la aromaterapia. A pesar de que, de pequeña, no soportaba el olor a incienso y los aromas fuertes, me volví fan de los aromas. Compré muchas velas, aprendí a hacerlas, incluso llegué a venderlas. Me encantan, pero siempre tuve miedo de usarlas.
Nunca las encendía. Me daba miedo que, si las gastaba, un día ya no estarían más. Tenía miedo de disfrutar el olor, pero que un día ese aroma no estuviera más. Un día, esa vela que con tanto gusto compré sería solo un frasco vacío. Y, a ver, quizá lo estoy romantizando demasiado, pero ¿por qué me daría miedo gastar algo que me gusta tanto?
Me aferraba tanto miedo de perder mis velas favoritas, que dejé pasar días, incluso meses, sin poder disfrutar su olor.
“Es que esa es cara”
“Es que ya no hay de ese olor”
“Es que la voy a encender para una fecha especial”
Se me estaba yendo la vida sin usar mis velas por el simple miedo de no encontrar otra igual.
Y quizá no, no vaya a haber otra igual (o quizá en Bath & Body existan 200 más con el mismo aroma). Pero quizá la vida se trata de soltar el miedo de “perder” y disfrutar.
¿Y qué si se gasta?
Hoy quiero encenderlas todas; disfrutarlas cuando quiera, y hacerlo cuantas veces lo desee. Porque esa “fecha especial” es ahora, es mi presente. Me rehúso a seguir creyendo que no habrá otra igual, quiero disfrutar lo que tengo aquí y ahora.
Quiero encenderla y disfrutarla, sabiendo que quizá mañana no esté, pero habrá muchos caminos para elegir otra. No quiero perder la oportunidad de disfrutar el presente, de sentir que ha valido la pena. Como dicen, “mañana tendrá su propio afán”, y quiero celebrar que hoy puedo vivirlo plenamente.
Confío en que mañana encontraré una mejor. Siempre viene una mejor.
Ojalá tú y yo podamos aprender a encender y disfrutar nuestras velitas hoy.